Toda transmutación comienza en lo invisible. Como los antiguos alquimistas, estas artistas se sumergen en sus propias sombras para alcanzar una forma nueva de sí mismas. Si la alquimia buscaba el oro a partir de la putrefacción y la separación de los elementos, Metamujerfosis propone algo similar: un recorrido íntimo y feroz por los cuerpos, las fracturas y los fuegos interiores que transforman lo femenino en potencia indescifrable.
Aquí, el cuerpo ya no es superficie para la mirada del otro, sino materia viva de un proceso espiritual y material. Un cuerpo que se corroe, se quiebra, se multiplica y se eleva. Las artistas convocadas —todas mujeres— no hablan desde la denuncia explícita ni desde el gesto militante. Han elegido el silencio, la introspección, la forma simbólica. Se apartan del ruido de los discursos establecidos, y en cambio, regresan a ese jardín interior del que hablaba Blake, es decir, la imaginación como ese lugar perteneciente a lo sagrado, donde lo invisible da forma a lo real.
Estas obras no se inscriben en la genealogía inmediata del arte colombiano atravesado por la guerra, el conflicto armado o el relato del narcotráfico. Su gesto político es negarse a seguir hablando el lenguaje estético del dolor de otros y del dolor impuesto, para inventar un lenguaje propio: intuitivo, corporal, muchas veces simbólico, que emerge de la experiencia de habitarse como mujer en un mundo que constantemente exige un extraño ideal de perfección.
La muestra comienza con las obras de Ana María Poveda Pérez y Catalina Moreno, que trabajan a partir de los excesos y fracturas del cuerpo sometido a los ideales de éxito, fuerza y ascenso. AGNUS DEI, de Poveda, es una instalación que mezcla elementos sacros y estéticos del mundo fitness: el trampolín, el emoji “TOP”, la pesa sobre una pintura de nubes y, casi de manera central, una reproducción del cordero sacrificado de Zurbarán. El azul Klein como fondo—color de lo inmaterial y del cielo chroma de las ficciones—nos recuerda que las promesas de realización espiritual y éxito neoliberal comparten un mismo mecanismo: un sacrificio injustificado del cuerpo.
A continuación, Catalina Moreno presenta Lesión lumbar, una imagen de una fisicoculturista cuya columna, deformada en el montaje, se despliega desde la pared al piso, encarnando el momento preciso de la fractura. Esta obra delata el peso de las expectativas ajenas, convirtiendo al cuerpo en una carga insostenible a punto de desplomarse. Esta es la etapa del nigredo alquímico: la descomposición necesaria para cualquier renacimiento.
A partir de este derrumbe emerge Ensayos sobre la complicidad de María Prieto, una obra que suspende el tiempo para preguntarse por la intimidad como umbral de transformación. En su instalación de “órganos”, la artista vigila y cuida partes escindidas de sí misma. Como en los tratados alquímicos, donde los metales deben ser fragmentados y purificados antes de unificarse, aquí el cuerpo ha sido separado para poder ser devuelto a la vida. La intimidad aparece como un espacio verdaderamente sagrado, donde lo femenino se convierte en una energía inmanente autosuficiente y en una forma de fe.
En este punto, la exposición invita a un tránsito hacia lo simbólico y lo místico con la obra de Gabriela Díaz Velasco, Portal 9. El mural relaciona referencias a la alquimia antigua con la actualidad —el número 9 como fin e inicio de ciclo y la sumatoria de los dígitos del año 2025 cuyo resultado es 9; los diagramas de Jacob Böhme y la noción de portal como tránsito entre mundos—. Portal 9 funciona como bisagra entre ambas salas, entre los cuerpos dolientes y los cuerpos en transformación. Es el momento de la conjunción, donde el fuego y el agua, el cielo y la tierra, el alma y la materia, se unen para gestar nuevas formas. Como un paso más hacia el lapis philosophorum, las obras que siguen, encarnan esos nuevos cuerpos.
En Metamujerfósil, Beatriz Acevedo revela las capas de esas mutaciones, como si quisiera condensar, en una sola imagen, el tránsito de lo humano a lo imaginario (lo más cercano a lo divino). Esta obra se vincula directamente con Las metamorfosis de Ovidio: mujeres que se cansan de ser humanas y regresan a su animalidad sagrada. Aquí, las imágenes de la artista, son una forma de memoria. Una memoria que mezcla lo real y lo imaginario, lo sucedido y lo soñado.
Manuela Caicedo, en Las Dragonas, da cuerpo a criaturas que parecen haber emergido del sueño, del suelo y del fuego. Son pinturas escultóricas que se sostienen sin soporte externo, como si su fuerza vital viniera de otro plano. Las Dragonas son mujeres que han pasado por la llama y ahora habitan una nueva forma: sin nombre, sin categoría. Monstruos en el sentido etimológico: aquello que muestra lo oculto. Sus cuerpos encarnan una furia transformadora, una fuerza gravitacional que las mantiene erguidas. Son apenas los alientos de seres de la imaginación convertidos en materia.
Barbarita Cardozo presenta Críptidos: 9 seres que no son fósiles ni fantasmas. Son alquimistas. Cuerpos híbridos, de múltiples dimensiones, que aparecen cuando la tierra los necesita. Están ocultos tras máscaras de oxígeno, como guardianes de un tiempo nuevo. Sus formas circulares, sus colores brillantes y su tránsito entre lo bidimensional y lo tridimensional, nos dicen que la transformación ya ha ocurrido. Son cuerpos del futuro.
Detrás de todos estos nuevos cuerpos, el fuego persiste. Laura Noguera presenta Encuentros, una serie de 41 pequeñas pinturas de velas. La luz de estas piezas acompaña los procesos de las tres artistas de la sala. No iluminan para ver más, sino para mantener la mirada hacia adentro. Para mantener vivos los espíritus que aquí nos acompañan. El fuego como símbolo de la intuición, y un sutil compañero de los viajes interiores.
Metamujerfosis es una exposición sobre cuerpos que se han atrevido a romperse, fracturarse y rehacerse desde adentro. Cuerpos que ya no buscan validación en estructuras externas, sino que han regresado al jardín interior donde todo florece. Allí, entre sombras, sueños y símbolos, estas artistas han encontrado una verdad que no se puede explicar, pero sí mostrar.
— Andrea Muñoz, curadora.
Maestra en Artes Plásticas con más de diez años de experiencia en el arte contemporáneo en las áreas de dirección, curaduría y gestión de proyectos. Ha liderado iniciativas transdisciplinarias con impacto social, fomentando el diálogo, la creatividad y el pensamiento crítico. Ha trabajado con espacios como las galerías Valenzuela Klenner, Sketch, Neebex y la fundación Plural Nodo Cultural. Además, desarrolló proyectos curatoriales para la Fundación Gilberto Alzate Avendaño de Bogotá y para la organización cultural de Perú Hawapi, realizando exposiciones en el ICPNA Cultural en Perú, y la galería Espacio El Dorado en Bogotá. Actualmente impulsa La Joia, una plataforma independiente dedicada al acompañamiento integral de artistas jóvenes en la investigación, curaduría y producción de exposiciones individuales en pequeño formato.
Artista y cineasta egresado de la Universidad de los Andes. Su obra se desarrolla en medios como el dibujo, la gráfica y el video, y ha sido presentada en espacios institucionales e independientes de Bogotá, entre ellos Plural, Proyecto Binario, Virreina y Telecom. Actualmente presenta su primer largometraje como director de fotografía, La sombra, junto con su colectivo artístico y audiovisual CUNERA, del cual es cofundador. En paralelo, se desempeña como co-curador y productor audiovisual del espacio La Joia.
Inauguración
Miércoles, 16 de julio.
De 6:00 p. m. - 9:00 p.m.
Visita guiada a cargo de Andrea Muñoz
Sábado, 19 de julio
De 11:00 a. m. a 12:00 m.
Taller: Creando mi animal interior
*Dirigido a niños mayores de 5 años y familias
Sábado, 26 de julio
De 10:30 a. m. a 12:00 m.
Un espacio para que las familias conversen y reflexionen sobre la importancia de cuidar y querer el cuerpo mientras juegan con la imaginación. Inspirados en los relatos de Las metamorfosis de Ovidio, invitamos a padres, madres, niños y niñas a florecer su imaginación para crear su animal interior: ese pequeño ser mágico con poderes que nos enseña a cultivar el amor propio. *Llevar tijeras y colores
Taller: Alquimia de plantas
Sábado, 2 de agosto
De 2:00 a 4:00 p. m.
¿Qué significa cuidar el jardín interior? ¿Qué emociones florecen o marchitan allí? La mirada hacia el interior de cada una de las artistas invita a ‘cultivarse a sí misma’. A través de un círculo femenino de reflexiones sobre microrrelatos feministas, se cultivará un pequeño jardín de semillas aromáticas, abonando simbólicamente sueños, metas, fracasos, miedos y frustraciones individuales. *Usar ropa cómoda
Visita guiada a cargo de Esteban Agudelo
Sábado, 9 de agosto
De 11:00 a. m. a 12:00 m.
Actividad de cierre: Conversatorio METAMUJERFOSIS con curadores y artistas
Sábado, 16 de agosto
De 11:00 a. m. a 12:00 m.