Exógeno

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Del 13 de noviembre al 5 de diciembre

PROGRAMACIÓN

Inauguración
Jueves, 13 de noviembre
De 4:00 p. m. a 7:00 p. m.
Acto inaugural de la exposición.

 

Cadáver exquisito colectivo
Sábado, 15 de noviembre
De 11:00 a. m. a 12:00 p. m.
Responsable: Escuela Experimental de Arte

Cada participante iniciará la creación de una imagen a partir de una idea, emoción o símbolo personal. Luego, esa imagen será entregada a otro participante, quien intervendrá sobre ella desde su propio universo visual, incorporando su mirada, su estilo o sus referencias externas. (Partimos abordando la mirada endógena que se transforma hacia lo exógeno, conceptos importantes para la exposición). Este proceso se repetirá varias veces con cada participante, hasta conformar un cadáver exquisito colectivo, donde todas las voces visuales conviven, se mezclan y se transforman.

 

Visita Comentada
Sábado, 22 de noviembre
11:00 a. m.
Visita comentada a cargo del curador de la exposición Juan Mejía.

 

Mutaciones
Sábado, 22 de noviembre
De 1:00 p. m. a 2:00 p. m.
Responsable: Escuela Experimental de Arte

En este taller exploraremos cómo nuestras acciones y formas de crear pueden transformarse cuando seguimos instrucciones externas. A través del dibujo guiado por una voz, un texto o una proyección, los participantes experimentarán qué ocurre al dejarse llevar y ceder el control del propio gesto. La intención es abrir un espacio de juego y reflexión donde podamos reconocer cómo lo que nos rodea —otras personas, sonidos, palabras o emociones— influye en la manera en que actuamos, sentimos y creamos.

 

Exógeno

Este arte, este texto, no puede ser más que abstracto. Así es todo arte, así es todo texto.

La irrupción de un agente externo en un determinado plano de realidad es un acto violento que lo altera irrevocablemente. Una plancha de cemento cubre intentando anular un historial de baldosas pintorescas, o un circuito electrónico de determinado voltaje interrumpe abruptamente el vuelo de una paloma. Un cuerpo enfermo, contaminado o mutilado, o el simple señalamiento estigmatizante que viene de afuera y genera una autoconciencia, que con frecuencia es desestabilizadora.

Al verse expuesto, excluido, al sujeto no le queda más que hacerse consciente del exterior, aunque es muy probable que este exterior se proyecte como otro yo. El entorno se convierte así en la proyección de un yo forzosamente siniestro, que, mediante la identificación con el otro, puede suscitar confusión, o incluso la pérdida del lugar propio. Esta abyección, este fuera de sí, produce cuerpos como epicentros de dicha exclusión. El caos, las masas informes contienen precisamente el orden de un fin específico: la tarea de deshacer las categorías del orden, de suprimir los límites, de reorganizar todos nuestros preceptos de realidad y normatividad.

La lucecita de un dispositivo microespecular, cóncavo y convexo a un mismo tiempo, señala un punto, o miles. Se expande exponencialmente, crece por fuera del tiempo o incluso conteniéndolo; mejor aún, dibujándolo. Dibuja parábolas, elipses, círculos y metáforas. En un punto dentro del punto hay de nuevo oscuridad y todo parece que flotara. Mientras tanto, la cámara de vigilancia hace lo propio desde otro lugar. Es la vigilancia a nivel micro y a nivel macro, el panóptico, de manera que todo está cubierto. La activación justa de los otros órdenes, las nuevas conciencias y todo lo que cabe entre ellos.

Más allá, aunque puede ser aquí no más, en el tiempo y en el espacio, están las otras criaturas, las nuevas formas de vivir, con sus otros colores y texturas. Flotando también, sin nada arriba ni abajo, en suspensión absoluta. Y en silencio.

Puede tratarse de un mero desplazamiento, pero es que un desplazamiento nunca es solo eso, sino una dislocación, un giro de los acontecimientos, una transformación. Y bueno, el arte se trata precisamente de la transformación.

Y es justamente en la transformación que se genera nueva vida, aun si el tema es la muerte. La vida, el fenómeno violento por excelencia. 

¡Dios!, dice, he creado un monstruo.

–Juan Mejía

Sobre el curador

Juan Mejía

Juan Mejía - Curador - Endógeno

Estudió artes plásticas en la Universidad de los Andes, donde se graduó en 1993. En el 2004 obtuvo el título de maestría en Historia y Teoría del Arte y la Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia. Vive y trabaja en Bogotá, donde además de dedicarse a la producción de su obra artística, es profesor asociado del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes. Expone individual y colectivamente desde 1995 en espacios y eventos nacionales de arte contemporáneo, y en ocasiones también internacionalmente. Ha recibido varias distinciones como el primer premio del VII Salón regional de artistas (1995), el premio Solidarte (1997) y el premio Luis Caballero (2015).

Su trabajo visual gira en torno a la creación de imágenes alegóricas y alusivas al proceso de formación artística y educación en general, con referencias permanentes a la infancia, la adolescencia, el ámbito escolar, y la autobiografía, materializadas en distintos medios como el dibujo, la instalación, las publicaciones y en algunos casos el performance. Sus trabajos se caracterizan también por cierta precariedad en los elementos que lo componen, y por mezclar fuentes de la llamada alta cultura y la cultura popular y los medios, la literatura, el arte, la música y el cine. A través de estas alusiones y referencias, se evidencia un deliberado e irónico elemento de incompletud, de “querer ser”, que conforma en buena medida la naturaleza de su trabajo.

Artistas:

María Carvajal • Paula Arenas Arévalo • Natalia Mateus Rojas • Freddy Vargas • Mariana Moreno Vargas • Julián Thomas Sierra • Paula Rojas Guerrero • María Alejandra Meneses • Paula Guevara • Luna Amado • Stefany Blanco Castro • Camilo Rubiano Sanabria • Tefi Bell

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