Trayectoria | Bauer

Joyería Bauer y el arte: un compromiso con la trayectoria

En más de 130 años de historia, Joyería Bauer ha mantenido un estrecho vínculo con la promoción cultural y con distintas expresiones artísticas, compartiendo con ellas una profunda valoración por el oficio, el conocimiento y aquello que logra permanecer en el tiempo.

En 2026, Bauer se une nuevamente con ARTBO Feria, en su edición número 22, para dar continuidad a la alianza ARTBO–Bauer y a la segunda edición del Premio Trayectoria, que este año reconoce a la maestra Fanny Sanín. 

Su obra ha construido un lenguaje propio dentro de la abstracción geométrica, caracterizado por el rigor, el color y una búsqueda sostenida a lo largo de décadas. Una trayectoria que ha hecho de la maestra Fanny Sanín una de las figuras más relevantes del arte colombiano y una presencia reconocida en la escena internacional.

Esta segunda edición del Premio Trayectoria reafirma un compromiso a largo plazo con el arte y sus creadores, celebrando aquellas obras y trayectorias capaces de trascender su tiempo y convertirse en legado.

 

Sección realizada con el apoyo y gestión de la Galería Alonso Garcés y la curaduría de José Roca. 

 

Fanny Sanín: Deslumbrar gradualmente

La obra de Fanny Sanín produce una experiencia poco frecuente: rara vez se impone de inmediato. No recurre al impacto, a la anécdota ni al espectáculo. Su intensidad se revela lentamente. Cada pintura exige tiempo; cada mirada descubre relaciones que la anterior no había percibido. Las formas, los colores y las tensiones espaciales parecen organizarse con una claridad casi evidente, pero esa aparente transparencia es el resultado de una construcción visual de gran precisión. Las obras no buscan el efecto inmediato; invitan a una percepción que se vuelve más compleja a medida que la mirada permanece en ellas. 

Desde comienzos de la década de 1970, Fanny Sanín ha desarrollado una investigación sostenida sobre las posibilidades de la abstracción geométrica. En su trabajo, la geometría no funciona como un sistema cerrado ni como una fórmula repetible, sino como un campo de relaciones en permanente ajuste. Cada pintura reorganiza proporciones, direcciones, simetrías y ritmos cromáticos de una manera específica. Ninguna solución se convierte en modelo para la siguiente. Cada cuadro plantea un nuevo problema de equilibrio, cuya resolución depende de las relaciones que establece entre todos sus elementos. 

Más que una sucesión de etapas, su trayectoria puede entenderse como la persistencia de una misma pregunta. Las primeras pinturas todavía conservaban resonancias de la arquitectura, del paisaje urbano y de ciertas estructuras espaciales reconocibles. También dejaban ver una presencia más evidente del gesto pictórico. Con el tiempo, esas referencias fueron desapareciendo y la superficie adquirió una uniformidad creciente. La pintura pasó a construirse a partir de las relaciones entre planos, líneas y color, sin apoyarse en referentes externos. No se trata tanto de un proceso de simplificación como de una concentración progresiva en aquello que ha sido siempre el centro de su investigación: cómo producir intensidad visual mediante las relaciones entre forma, color y espacio. 

El color ocupa un lugar central en ese proceso. No aparece como ornamento ni como vehículo de expresión subjetiva, sino como un elemento estructural. Cada variación cromática modifica el peso de una forma, altera la percepción de una distancia o reorganiza el recorrido de la mirada. Basta desplazar un límite, cambiar una proporción o introducir una leve variación tonal para que el conjunto encuentre un equilibrio distinto. Ninguna decisión es aislada: cada una transforma la totalidad de la pintura. 

Las obras de Fanny Sanín no se agotan en una primera observación. Permanecer frente a ellas permite advertir relaciones que inicialmente pasan inadvertidas. Lo que parecía simétrico revela pequeñas desviaciones; lo que parecía repetirse resulta estar cuidadosamente modulado. La pintura no cambia, pero sí cambia nuestra percepción de ella. Esa transformación ocurre lentamente, en el tiempo compartido entre la obra y quien la contempla. 

El título de esta exposición/homenaje toma prestada una expresión de Emily Dickinson: The Truth must dazzle gradually / Or every man be blind. La verdad, escribe la poeta, debe revelar su intensidad gradualmente; de lo contrario, nos cegaría. La frase ofrece una clave para acercarse a la pintura de Sanín. Sus obras no buscan imponerse mediante un efecto inmediato, sino construir una experiencia de percepción cuya complejidad se hace visible poco a poco. El deslumbramiento al que alude el título no proviene del impacto, sino del descubrimiento. 

A lo largo de más de seis décadas, Fanny Sanín ha mantenido esa misma investigación con una consistencia poco común. Lejos de entender la geometría como un lenguaje agotado, la ha convertido en un instrumento para explorar las posibilidades de la percepción. Sus pinturas no ilustran ideas sobre el orden o el equilibrio; las ponen en acción. Cada obra propone un sistema de relaciones que solo se completa en el tiempo de la mirada. El deslumbramiento no ocurre al entrar en la sala. Ocurre mientras aprendemos, gradualmente, a mirar con intensidad. 

José Roca, 2026.

Acerca de Fanny Sanín:

Fanny Sanín concluyó su formación artística de cinco años en la Universidad de los Andes en 1960 y posteriormente cursó estudios de grabado en la University of Illinois y en las Chelsea y Central Schools of Art de Londres. Su trayectoria profesional, que abarca más de seis décadas y se ha desarrollado en lugares como su Bogotá natal, Urbana (Illinois), Monterrey (México), Londres y Nueva York, refleja una evolución constante desde sus inicios en el expresionismo abstracto hasta sus obras de abstracción concreta.

Su obra forma parte de las colecciones de importantes museos, entre ellos el Museum of Modern Art y el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, la Tate Gallery de Londres, el Museo Reina Sofía de Madrid, el Smithsonian American Art Museum, el Art Museum of the Americas y el National Museum of Women in the Arts de Washington,D.C., el Los Angeles County Museum of Art, el Museum of Fine Arts de Houston, los Museos de Arte Moderno de México, Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cartagena, el Museo Nacional y el Museo de Arte Miguel Urrutia en Bogotá, así como museos universitarios en Bogotá, Medellín, Berkeley, Oberlin y Wellesley. En 2015 la Universidad de Antioquia (Medellín) le otorgó el título de Magíster Honoris Causa en Arte.

Entre las exposiciones recientes más destacadas que han incluido su obra figuran la del Institute of Fine Arts de la Universidad de Nueva York (2020), la exposición inaugural del David Rockefeller Creative Arts Center, la Trienal de Arte de Aichi, Japón, y la importante muestra itinerante presentada en Inglaterra, Francia y Alemania titulada Action-Gesture-Paint: Women Artists and Global Abstraction 1940-70. Fue invitada por el comisario Adriano Pedrosa a participar en la Bienal de Arte de Venecia de 2024.

El libro de 2019 Fanny Sanín: The Concrete Language of Color and Structure presenta un análisis exhaustivo de su obra. Entre las galerías que representan y han exhibido su obra se encuentran Sicardi-Ayers-Bacino (Houston), Durban Segnini (Miami), Goya Contemporary (Baltimore) y Alonso Garcés (Bogotá). Se celebró una importante exposición institucional de su carrera artística en la Americas Society de Nueva York, calificada por The New York Times como una de las mejores exposiciones de 2025. Actualmente el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York exhibe una obra suya de 1974 junto a piezas del mismo período de Noland, Kelly y Stella, mostrando que el arte de Hard Edge y de Campos Expandidos se desarrollaba simultáneamente a nivel internacional.

Su Proyecto de Legado —iniciado en 2013 bajo la dirección de Edward Sullivan, Ana Sokoloff, Patterson Sims, Clayton Kirking, Carlos Mota, José Antonio Camacho y Alberto Mayer Sasson, todos comprometidos con la incorporación de sus obras a importantes museos y colecciones— continuará posteriormente como un fideicomiso encargado de preservar el legado artístico de Fanny Sanín.

Acerca del curador:

José Roca (Barranquilla, Colombia, 1962) es un curador independiente colombiano. Actualmente es el curador de la 37 Bienal de artes gráficas de Ljubljana, Eslovenia (2027). Fue el Director artístico de rīvus, 23 Bienal de Sídney, Australia (2022), y asesor curatorial de BOG25, Bienal Internacional de Arte y Ciudad de Bogotá, Ensayos sobre la felicidad (2025).

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