REGIONES

Museo de Arte de Pereira

La primera temporada 2020 reúne artistas que han encontrado en las diferentes disciplinas de la ciencia una ventana de posibilidades técnicas y de reflexión sobre el mundo que los circunda, un intersticio en la creación artística que no es nuevo, las artes y las ciencias han evolucionado en paralelo, al museo le interesa desdibujan las fronteras de las disciplinas, permitiendo develar la poesía visual y sonora, así como la ingeniería en lo cotidiano y común. Esta temporada está compuesta por la obra de 45 artistas de diferentes nacionalidades, la mayoría colombianos en 4 exposiciones y una proceso de laboratorio de creación que recibirán al público de manera didáctica, todas las exposiciones tiene componentes de participación o interacción. En esta edición, tendremos cuatro exposiciones: "Suelo Turboso", "Canto Rodado", "Simbiosis Entrópica": Suelo Turboso del artista Carlos Bonil, describe el amontonamiento y una materia en estado de espera. Crea contenidos nuevos a partir de desechos sólidos producidos por la ciudad, objetos que fueron usados y desechados por habitantes y visitantes. Elementos domésticos inertes, pero que hicieron parte de algunas vidas y por eso están cargados de historia personal. Son sobrevivientes de otras épocas. El artista Leonel Vásquez con su obra Escuchar en tiempos del agua, Desarrolla su trabajo creativo a partir de las potencias del sonido como sustancia que moldea la experiencia sensible y adquiere forma en esculturas. Esta exposición, es la historia de un río armada por distintos afluentes de Colombia, permite atravesar el cristal del tiempo, reflejar y contrastar con sonidos los ciclos de las rocas, del agua y el tiempo de los humanos. Grey cube Project presenta su investigación curatorial Simbiosis Entrópica. La tecnología nos permite superar los impedimentos que la visión humana no puede categorizar, esta forma de operar cognitivamente es un modelo alternativo para comprender nuestra dimensión. Simbiosis Entrópica propone estudiar los campos de la biología indagando áreas contemporáneas: Microbiología, geobiología, astrobiología, bioquímica y física contemporánea.

Contacto

Museo
Fundación Museo de Arte de Pereira
Ignacia Vergara Battle
Alejandro Garcés Quintero
Maria Isabel Mejia Marulanda
Av. Las Américas #19-88
3128761765
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Carlos Bonil
Ecce Mono, 2019
Escultura (Circuit Bending)
3 x 1,5 x 2 m

Reseña del artista

Suelo turboso es un término que se ha vuelto relevante en mi trabajo como artista. Describe un fenómeno con una estructura similar a modos de trabajo que he adquirido a través de los años: el amontonamiento, la profusión de objetos dispares y una materia en estado de espera. La diferencia crucial es que el material que yo uso no es orgánico. El término tiene una historia familiar. El estudio de un suelo turboso hizo parte de la tesis de grado de ingeniería química de mi papá, llamada “métodos de extracción y caracterización de las sustancias húmicas en un suelo turboso”. Es un suelo compuesto principalmente por materia orgánica muerta en un lugar húmedo. Los gases expedidos en esta condición hacen deficiente el oxígeno y se hace lenta la descomposición. La turba se usa en agricultura como base de una nueva generación de plantas. Al recordar el triunfo de la muerte de Brueghel, pienso en la ciudad como un suelo turboso. Un espacio común, con un montón de material orgánico en descomposición lenta. No solo pienso en los muertos micro-orgánicos, vegetales, animales y humanos, también en los modos de pensar, jerarquías, las posiciones políticas y religiosas. La única industria que sobrevive es la de la muerte. Incluiría en la lista de bajas las arquitecturas, establecimientos, situaciones históricas, modos de alimentación, de trabajo, modos de vestirse, asearse o peinarse. Todas las cosas que incluye una ciudad poblada. El triunfo de la muerte es el desmantelamiento de la misma. En las condiciones atmosféricas precisas la descomposición tomará un tiempo. Toda la materia orgánica como un sauna sin oxígeno de cadáveres humeantes. Las frutas y verduras de la plaza, podridas pero estancadas, los insectos apilados unos sobre otros. El agua imbebible. Turba en cada charco. Las plantas en los parques y zonas verdes deshojadas y embadurnadas de fango, basura y excremento. Las ciudades son asentamientos de empresas, instituciones y viviendas que renuevan sus modos de cotidianeidad sobre lo que ya está construido. En un corte longitudinal de la ciudad podrían observarse las calles, las edificaciones, los sistemas de comunicación, de transporte, las vías, tuberías y cables que dieron vida a la ciudad, habitada por generaciones anteriores. En este proyecto, el suelo turboso también se entiende como una metáfora del solapamiento de ideas que no terminan de descomponerse a través de los años, un escenario no óptimo para la vida, pero que podría estar a punto de volverse fértil. Suelo turboso en última instancia, se ha convertido en una manera de hacer objetos de arte: crea contenidos nuevos a partir de desechos sólidos producidos por la ciudad, objetos que fueron usados y desechados por habitantes y visitantes. Elementos domésticos que aunque son inertes, hicieron parte de algunas vidas y por eso están cargados de historia personal. Son sobrevivientes de otras épocas. En las manos correctas pueden ser desmembrados y recompuestos en capas, solapadas unas sobre otras, armando objetos que no están vivos pero al parecer tampoco están muertos.

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Carlos Bonil
Custodios, 2019
Escultura (Ensamble)
2x3 x 1,90 m

Reseña del artista

Suelo turboso es un término que se ha vuelto relevante en mi trabajo como artista. Describe un fenómeno con una estructura similar a modos de trabajo que he adquirido a través de los años: el amontonamiento, la profusión de objetos dispares y una materia en estado de espera. La diferencia crucial es que el material que yo uso no es orgánico. El término tiene una historia familiar. El estudio de un suelo turboso hizo parte de la tesis de grado de ingeniería química de mi papá, llamada “métodos de extracción y caracterización de las sustancias húmicas en un suelo turboso”. Es un suelo compuesto principalmente por materia orgánica muerta en un lugar húmedo. Los gases expedidos en esta condición hacen deficiente el oxígeno y se hace lenta la descomposición. La turba se usa en agricultura como base de una nueva generación de plantas. Al recordar el triunfo de la muerte de Brueghel, pienso en la ciudad como un suelo turboso. Un espacio común, con un montón de material orgánico en descomposición lenta. No solo pienso en los muertos micro-orgánicos, vegetales, animales y humanos, también en los modos de pensar, jerarquías, las posiciones políticas y religiosas. La única industria que sobrevive es la de la muerte. Incluiría en la lista de bajas las arquitecturas, establecimientos, situaciones históricas, modos de alimentación, de trabajo, modos de vestirse, asearse o peinarse. Todas las cosas que incluye una ciudad poblada. El triunfo de la muerte es el desmantelamiento de la misma. En las condiciones atmosféricas precisas la descomposición tomará un tiempo. Toda la materia orgánica como un sauna sin oxígeno de cadáveres humeantes. Las frutas y verduras de la plaza, podridas pero estancadas, los insectos apilados unos sobre otros. El agua imbebible. Turba en cada charco. Las plantas en los parques y zonas verdes deshojadas y embadurnadas de fango, basura y excremento. Las ciudades son asentamientos de empresas, instituciones y viviendas que renuevan sus modos de cotidianeidad sobre lo que ya está construido. En un corte longitudinal de la ciudad podrían observarse las calles, las edificaciones, los sistemas de comunicación, de transporte, las vías, tuberías y cables que dieron vida a la ciudad, habitada por generaciones anteriores. En este proyecto, el suelo turboso también se entiende como una metáfora del solapamiento de ideas que no terminan de descomponerse a través de los años, un escenario no óptimo para la vida, pero que podría estar a punto de volverse fértil. Suelo turboso en última instancia, se ha convertido en una manera de hacer objetos de arte: crea contenidos nuevos a partir de desechos sólidos producidos por la ciudad, objetos que fueron usados y desechados por habitantes y visitantes. Elementos domésticos que aunque son inertes, hicieron parte de algunas vidas y por eso están cargados de historia personal. Son sobrevivientes de otras épocas. En las manos correctas pueden ser desmembrados y recompuestos en capas, solapadas unas sobre otras, armando objetos que no están vivos pero al parecer tampoco están muertos.

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Carlos Bonil
Singerie, 2018
Pintura
11 piezas Variables (0,5 x 0,5 m, 0,30 x 0,30 m, etc.)

Reseña del artista

Suelo turboso es un término que se ha vuelto relevante en mi trabajo como artista. Describe un fenómeno con una estructura similar a modos de trabajo que he adquirido a través de los años: el amontonamiento, la profusión de objetos dispares y una materia en estado de espera. La diferencia crucial es que el material que yo uso no es orgánico. El término tiene una historia familiar. El estudio de un suelo turboso hizo parte de la tesis de grado de ingeniería química de mi papá, llamada “métodos de extracción y caracterización de las sustancias húmicas en un suelo turboso”. Es un suelo compuesto principalmente por materia orgánica muerta en un lugar húmedo. Los gases expedidos en esta condición hacen deficiente el oxígeno y se hace lenta la descomposición. La turba se usa en agricultura como base de una nueva generación de plantas. Al recordar el triunfo de la muerte de Brueghel, pienso en la ciudad como un suelo turboso. Un espacio común, con un montón de material orgánico en descomposición lenta. No solo pienso en los muertos micro-orgánicos, vegetales, animales y humanos, también en los modos de pensar, jerarquías, las posiciones políticas y religiosas. La única industria que sobrevive es la de la muerte. Incluiría en la lista de bajas las arquitecturas, establecimientos, situaciones históricas, modos de alimentación, de trabajo, modos de vestirse, asearse o peinarse. Todas las cosas que incluye una ciudad poblada. El triunfo de la muerte es el desmantelamiento de la misma. En las condiciones atmosféricas precisas la descomposición tomará un tiempo. Toda la materia orgánica como un sauna sin oxígeno de cadáveres humeantes. Las frutas y verduras de la plaza, podridas pero estancadas, los insectos apilados unos sobre otros. El agua imbebible. Turba en cada charco. Las plantas en los parques y zonas verdes deshojadas y embadurnadas de fango, basura y excremento. Las ciudades son asentamientos de empresas, instituciones y viviendas que renuevan sus modos de cotidianeidad sobre lo que ya está construido. En un corte longitudinal de la ciudad podrían observarse las calles, las edificaciones, los sistemas de comunicación, de transporte, las vías, tuberías y cables que dieron vida a la ciudad, habitada por generaciones anteriores. En este proyecto, el suelo turboso también se entiende como una metáfora del solapamiento de ideas que no terminan de descomponerse a través de los años, un escenario no óptimo para la vida, pero que podría estar a punto de volverse fértil. Suelo turboso en última instancia, se ha convertido en una manera de hacer objetos de arte: crea contenidos nuevos a partir de desechos sólidos producidos por la ciudad, objetos que fueron usados y desechados por habitantes y visitantes. Elementos domésticos que aunque son inertes, hicieron parte de algunas vidas y por eso están cargados de historia personal. Son sobrevivientes de otras épocas. En las manos correctas pueden ser desmembrados y recompuestos en capas, solapadas unas sobre otras, armando objetos que no están vivos pero al parecer tampoco están muertos.

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Leonel Vasquez
Canto Rodado a una voz, 2018
Escultura sonora
17 objetos de 0,30 x 0,30 x 0,30 m

Reseña del artista

Canto rodado es la historia de un río armada por distintos afluente de Colombia, arranca desde la parte alta de la montañas en el “origen naciente en las rocas” en río claro, la reserva y patrimonio geológico colombiano ubicada al sur de Antioquia, baja hacia el rio chenche (Tolima) “un río que ahogó su pasado” , avanza por el “río negro de espumas blancas” , donde el lecho se carga de cadmio, plomo, metales pesados y materia orgánica al paso por Bogotá, en seguida donde “le sacaron la piedra al río” en Saldaña Tolima, y al final nos volvemos a encontrar el arroyo aguas blancas, gregario del río ranchería y donde se originó este proyecto, un río que se le saco el agua con la promesa del desarrollo responsable de la minería y hoy es solo “un rio de piedras secas.” La investigación de campo estuvo guiada en dos direcciones paralelas, un interés científico hidrogeológico en las dinámicas hídricas, las formaciones geológicas, sedimentarias y de erosión, así como los impactos antrópicos en el paisaje y por otro lado lo poético artístico, hacia las maneras de ser, hacer, y hablar del río en las rocas, una búsqueda desde los medios creativos como la luthería experimental para encontrar sus voces, sus tiempos, los acontecimientos, la velocidad en la que el río labró sus historias. Canto Rodado permite atravesar el cristal del tiempo, reflejar y contrastar con sonidos los ciclos de las rocas, del agua y el tiempo de humanos. La piedra estuvo antes y estará después. El agua no desaparece se transforma, la música de estas rocas ha estado allí y permanecerá. No tendremos la misma suerte de la piedra, del agua y su música. Quizás este sea el mensaje.

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Leonel Vasquez
Canto rodado a tres voces, 2019
Escultura sonora
1,65 x 0,50 x 0,50 m

Reseña del artista

Canto rodado es la historia de un río armada por distintos afluente de Colombia, arranca desde la parte alta de la montañas en el “origen naciente en las rocas” en río claro, la reserva y patrimonio geológico colombiano ubicada al sur de Antioquia, baja hacia el rio chenche (Tolima) “un río que ahogó su pasado” , avanza por el “río negro de espumas blancas” , donde el lecho se carga de cadmio, plomo, metales pesados y materia orgánica al paso por Bogotá, en seguida donde “le sacaron la piedra al río” en Saldaña Tolima, y al final nos volvemos a encontrar el arroyo aguas blancas, gregario del río ranchería y donde se originó este proyecto, un río que se le saco el agua con la promesa del desarrollo responsable de la minería y hoy es solo “un rio de piedras secas.” La investigación de campo estuvo guiada en dos direcciones paralelas, un interés científico hidrogeológico en las dinámicas hídricas, las formaciones geológicas, sedimentarias y de erosión, así como los impactos antrópicos en el paisaje y por otro lado lo poético artístico, hacia las maneras de ser, hacer, y hablar del río en las rocas, una búsqueda desde los medios creativos como la luthería experimental para encontrar sus voces, sus tiempos, los acontecimientos, la velocidad en la que el río labró sus historias. Canto Rodado permite atravesar el cristal del tiempo, reflejar y contrastar con sonidos los ciclos de las rocas, del agua y el tiempo de humanos. La piedra estuvo antes y estará después. El agua no desaparece se transforma, la música de estas rocas ha estado allí y permanecerá. No tendremos la misma suerte de la piedra, del agua y su música. Quizás este sea el mensaje.

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Leonel Vasquez
Canto Rodado Sumapaz, 2018
Escultura sonora
1 x 1 x 0,80 m

Reseña del artista

Canto rodado es la historia de un río armada por distintos afluente de Colombia, arranca desde la parte alta de la montañas en el “origen naciente en las rocas” en río claro, la reserva y patrimonio geológico colombiano ubicada al sur de Antioquia, baja hacia el rio chenche (Tolima) “un río que ahogó su pasado” , avanza por el “río negro de espumas blancas” , donde el lecho se carga de cadmio, plomo, metales pesados y materia orgánica al paso por Bogotá, en seguida donde “le sacaron la piedra al río” en Saldaña Tolima, y al final nos volvemos a encontrar el arroyo aguas blancas, gregario del río ranchería y donde se originó este proyecto, un río que se le saco el agua con la promesa del desarrollo responsable de la minería y hoy es solo “un rio de piedras secas.” La investigación de campo estuvo guiada en dos direcciones paralelas, un interés científico hidrogeológico en las dinámicas hídricas, las formaciones geológicas, sedimentarias y de erosión, así como los impactos antrópicos en el paisaje y por otro lado lo poético artístico, hacia las maneras de ser, hacer, y hablar del río en las rocas, una búsqueda desde los medios creativos como la luthería experimental para encontrar sus voces, sus tiempos, los acontecimientos, la velocidad en la que el río labró sus historias. Canto Rodado permite atravesar el cristal del tiempo, reflejar y contrastar con sonidos los ciclos de las rocas, del agua y el tiempo de humanos. La piedra estuvo antes y estará después. El agua no desaparece se transforma, la música de estas rocas ha estado allí y permanecerá. No tendremos la misma suerte de la piedra, del agua y su música. Quizás este sea el mensaje.