SAN FELIPE

Galería Doce Cero Cero -12:00-

La propuesta para ARTBO | Fin de Semana consiste en mostrar dos artistas plásticas (Maria Clara Figueroa y Catalina Mora, quienes presentaran trabajos instalativos.

Contacto

Galeria
Galería Doce Cero Cero -12:00-
Mauricio Gomez Jaramillo
Calle 75A 20C 62
3002675397
La GALERIA DOCE CERO CERO -12:00-, Es una galería Bogotana creada en el año 2009 (octubre 22). Su interés es fomentar el desarrollo del arte nacional en cabeza de artistas jóvenes cuya obra, a pesar de ser nueva, posea calidad, rigor y contundencia, este es siendo uno de sus principales objetivos. La galería ha concentrado su interés en representar a una serie de artistas contemporáneos, jóvenes, cuya actividad constante, mostrando su trabajo a fin de darles lugar no solo en el medio, si no en el mercado. La apuesta y proyección es evolucionar juntos, como grupo, hasta consolidar un proyecto sostenible en el tiempo, que permita apoyar a muchos otros artistas cuyo trabajo lo amerite. Es así como en su agenda de exhibición no sólo participan los artistas representados sino también muchos otros invitados, que recién empiezan en el circuito artístico nacional. La galería no privilegia medios de creación y está abierta a exponer trabajos en pintura, dibujo, escultura, fotografía, video, instalación, animación o arte objetual, entre otros. El criterio radica en la pertinencia, seriedad, compromiso y rigurosidad de cada creador a la hora de materializar y darle forma a sus proyectos
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Juana Gaviria
De la seria contra Viento CONFRONTACIÓN , 2020
Laca sobre MDF
87 x 50 x 10 cms

Reseña del artista

Juana no crea objetos, crea ingeniosamente a través de ellos e incentivando el juego a lo lúdico y al descanso. Juana invita a interactuar con las formas, las sombras, el color, y el espacio. En su obra, mediante ensamblajes, dobleces, móviles, y "cometas", articula conceptos visuales caracterizados por la asimetría, el desequilibrio y las formas contrapuestas. Las agrupaciones geométricas evocan la migración de las aves así como las serpientes de colores y formas precolombina, como también las flechas y los avioncitos de papel. Su interés en el material, la destreza manual, la pulcritud en el color, en la forma y su función en el espacio, hacen homenaje a los principios básicos del Bauhaus y la influencia que éste ha tenido en su carrera de arquitecta, diseñadora, y artista.

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Juana Gaviria
De la seria contra Viento TO THE SKY , 2020
Laca sobre metal
68x 45 x 10 cms

Reseña del artista

Juana no crea objetos, crea ingeniosamente a través de ellos e incentivando el juego a lo lúdico y al descanso. Juana invita a interactuar con las formas, las sombras, el color, y el espacio. En su obra, mediante ensamblajes, dobleces, móviles, y "cometas", articula conceptos visuales caracterizados por la asimetría, el desequilibrio y las formas contrapuestas. Las agrupaciones geométricas evocan la migración de las aves así como las serpientes de colores y formas precolombina, como también las flechas y los avioncitos de papel. Su interés en el material, la destreza manual, la pulcritud en el color, en la forma y su función en el espacio, hacen homenaje a los principios básicos del Bauhaus y la influencia que éste ha tenido en su carrera de arquitecta, diseñadora, y artista.

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Juana Gaviria
De la seria contra Viento Buel Flock , 2020
Laca sobre MDF
38 x 45 x 9 cms

Reseña del artista

Juana no crea objetos, crea ingeniosamente a través de ellos e incentivando el juego a lo lúdico y al descanso. Juana invita a interactuar con las formas, las sombras, el color, y el espacio. En su obra, mediante ensamblajes, dobleces, móviles, y "cometas", articula conceptos visuales caracterizados por la asimetría, el desequilibrio y las formas contrapuestas. Las agrupaciones geométricas evocan la migración de las aves así como las serpientes de colores y formas precolombina, como también las flechas y los avioncitos de papel. Su interés en el material, la destreza manual, la pulcritud en el color, en la forma y su función en el espacio, hacen homenaje a los principios básicos del Bauhaus y la influencia que éste ha tenido en su carrera de arquitecta, diseñadora, y artista.

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Nestor García
SIN títula, de la seie sobre cierta performatividad de la imagen , 2020
Acrílico sobre tela
74cms x 87 cms

Reseña del artista

Las imágenes en Néstor García (Estado Táchira, Venezuela, 1981) como monumentos en ruinas se nos presentan como procesos de encarnación ´de “cuerpos” trastocados, arrugados y plegados, en un repentino golpe revelador; extremo en su potencial evocador de mundos y realidades que, a pesar del paso del tiempo, parecen empeñarse en alcanzarnos para interrogar sobre  nuestro presente. Simultáneamente, García desafía las convenciones de recepción de lo que conocemos como obra pictórica, conduciéndonos en una secuencia representacional que se mueve como  gestos performativos visuales que despiertan dramas humanos antiguos, aspiraciones históricas e interrogantes sobre nuestra actual condición en los avatares de una visualidad exponencial. Hasta acá, el problema de la imagen, la representación y la reproducción pictórica en García es en sí mismo un acto provocador y fecundo, deconstructivo en cualquier caso; pero si además a todo este proceso de revelado, encarnación y desentrañamiento desplegado sobre una tela, le añadimos la acción de introducir una de ellas en un hueco planificadamente cortado en el espacio arquitectónico de una sala destinada al arte, −la introducción en la médula de un espacio legitimador de una pintura que alude a una intervención ejecutada por Gordon Matta Clark en un edificio Newyorquino− es ya sobre todas las cosas, un acto voluntario de terquedad sin límite, un posicionamiento radical de lo humano sobre la cosa; en síntesis una representación de la intervención que se nos devuelve en un nivel poético más paradójico. Si tomamos en cuenta los referentes que elige para llevar a cabo su operación visual y la corporeidad de sus obras, estos son, Mata Clark como ya lo dijimos con antelación, Walter Gropius y los esposos Becher, no queda duda que estamos frente a un artista que procesa, revela y opera sus imágenes-cuerpos, como el advenimiento de un diálogo intradisciplinario y transhistórico (dado a las revisiones que hace hacia lo interno del campo del arte) donde el acto de revelar, evocar, encarnar, presentar, y cuestionar, son componentes de un solo hecho de realidad, reflexivo y materializador.  García maniobra y construye su propia condición humana en pequeñas y constantes operaciones emancipadoras que, encuentra en el despliegue de aspectos de apariencia puramente formal, alternativas al vaciamiento tecnológico que en la actualidad reduce nuestra experiencia a una exterioridad enajenante, a funciones dependientes de la prótesis digital, y por lo tanto, contribuye a generar una condición de alerta permanente del pensamiento y los sentidos. Tal vez por eso recurre permanentemente a traslados de un medio a otro como apunta Félix Suazo al señalar que García se desplaza “de la televisión y la fotografía a la pintura, de la pintura al video” y ahora, del video y la pintura al hueco y cortaduras físicas de la estructura de una sala de arte para ahondar de manera evidente en la paradoja.

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Nestor García
SIN títula, de la seie sobre cierta performatividad de la imagen , 2020
Acrílico sobre tela
74cms x 87 cms

Reseña del artista

Las imágenes en Néstor García (Estado Táchira, Venezuela, 1981) como monumentos en ruinas se nos presentan como procesos de encarnación ´de “cuerpos” trastocados, arrugados y plegados, en un repentino golpe revelador; extremo en su potencial evocador de mundos y realidades que, a pesar del paso del tiempo, parecen empeñarse en alcanzarnos para interrogar sobre  nuestro presente. Simultáneamente, García desafía las convenciones de recepción de lo que conocemos como obra pictórica, conduciéndonos en una secuencia representacional que se mueve como  gestos performativos visuales que despiertan dramas humanos antiguos, aspiraciones históricas e interrogantes sobre nuestra actual condición en los avatares de una visualidad exponencial. Hasta acá, el problema de la imagen, la representación y la reproducción pictórica en García es en sí mismo un acto provocador y fecundo, deconstructivo en cualquier caso; pero si además a todo este proceso de revelado, encarnación y desentrañamiento desplegado sobre una tela, le añadimos la acción de introducir una de ellas en un hueco planificadamente cortado en el espacio arquitectónico de una sala destinada al arte, −la introducción en la médula de un espacio legitimador de una pintura que alude a una intervención ejecutada por Gordon Matta Clark en un edificio Newyorquino− es ya sobre todas las cosas, un acto voluntario de terquedad sin límite, un posicionamiento radical de lo humano sobre la cosa; en síntesis una representación de la intervención que se nos devuelve en un nivel poético más paradójico. Si tomamos en cuenta los referentes que elige para llevar a cabo su operación visual y la corporeidad de sus obras, estos son, Mata Clark como ya lo dijimos con antelación, Walter Gropius y los esposos Becher, no queda duda que estamos frente a un artista que procesa, revela y opera sus imágenes-cuerpos, como el advenimiento de un diálogo intradisciplinario y transhistórico (dado a las revisiones que hace hacia lo interno del campo del arte) donde el acto de revelar, evocar, encarnar, presentar, y cuestionar, son componentes de un solo hecho de realidad, reflexivo y materializador.  García maniobra y construye su propia condición humana en pequeñas y constantes operaciones emancipadoras que, encuentra en el despliegue de aspectos de apariencia puramente formal, alternativas al vaciamiento tecnológico que en la actualidad reduce nuestra experiencia a una exterioridad enajenante, a funciones dependientes de la prótesis digital, y por lo tanto, contribuye a generar una condición de alerta permanente del pensamiento y los sentidos. Tal vez por eso recurre permanentemente a traslados de un medio a otro como apunta Félix Suazo al señalar que García se desplaza “de la televisión y la fotografía a la pintura, de la pintura al video” y ahora, del video y la pintura al hueco y cortaduras físicas de la estructura de una sala de arte para ahondar de manera evidente en la paradoja.

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Nestor García
SIN títula, de la seie sobre cierta performatividad de la imagen , 2020
Acrílico sobre tela
74cms x 87 cms

Reseña del artista

Las imágenes en Néstor García (Estado Táchira, Venezuela, 1981) como monumentos en ruinas se nos presentan como procesos de encarnación ´de “cuerpos” trastocados, arrugados y plegados, en un repentino golpe revelador; extremo en su potencial evocador de mundos y realidades que, a pesar del paso del tiempo, parecen empeñarse en alcanzarnos para interrogar sobre  nuestro presente. Simultáneamente, García desafía las convenciones de recepción de lo que conocemos como obra pictórica, conduciéndonos en una secuencia representacional que se mueve como  gestos performativos visuales que despiertan dramas humanos antiguos, aspiraciones históricas e interrogantes sobre nuestra actual condición en los avatares de una visualidad exponencial. Hasta acá, el problema de la imagen, la representación y la reproducción pictórica en García es en sí mismo un acto provocador y fecundo, deconstructivo en cualquier caso; pero si además a todo este proceso de revelado, encarnación y desentrañamiento desplegado sobre una tela, le añadimos la acción de introducir una de ellas en un hueco planificadamente cortado en el espacio arquitectónico de una sala destinada al arte, −la introducción en la médula de un espacio legitimador de una pintura que alude a una intervención ejecutada por Gordon Matta Clark en un edificio Newyorquino− es ya sobre todas las cosas, un acto voluntario de terquedad sin límite, un posicionamiento radical de lo humano sobre la cosa; en síntesis una representación de la intervención que se nos devuelve en un nivel poético más paradójico. Si tomamos en cuenta los referentes que elige para llevar a cabo su operación visual y la corporeidad de sus obras, estos son, Mata Clark como ya lo dijimos con antelación, Walter Gropius y los esposos Becher, no queda duda que estamos frente a un artista que procesa, revela y opera sus imágenes-cuerpos, como el advenimiento de un diálogo intradisciplinario y transhistórico (dado a las revisiones que hace hacia lo interno del campo del arte) donde el acto de revelar, evocar, encarnar, presentar, y cuestionar, son componentes de un solo hecho de realidad, reflexivo y materializador.  García maniobra y construye su propia condición humana en pequeñas y constantes operaciones emancipadoras que, encuentra en el despliegue de aspectos de apariencia puramente formal, alternativas al vaciamiento tecnológico que en la actualidad reduce nuestra experiencia a una exterioridad enajenante, a funciones dependientes de la prótesis digital, y por lo tanto, contribuye a generar una condición de alerta permanente del pensamiento y los sentidos. Tal vez por eso recurre permanentemente a traslados de un medio a otro como apunta Félix Suazo al señalar que García se desplaza “de la televisión y la fotografía a la pintura, de la pintura al video” y ahora, del video y la pintura al hueco y cortaduras físicas de la estructura de una sala de arte para ahondar de manera evidente en la paradoja.