Capturas, transducciones, composiciones

Curaduría: Carmen Gil Vrolijk

Mirar un dispositivo obsesivamente.
Mirar una ventana que cabe en la palma de la mano.
Navegar, (o naufragar) entre mares de información.
Perder la señal, desparecer… 
Fotografiar para recordar, (¿o para mostrar?).
Fotografiar, retocar.
¿Cuántos likes tengo?
Enviar un mensaje, esperar la respuesta.
Sentarse frente a una cámara, verse, posar.
Repetir.
Repetir compulsivamente.
Estas acciones definen este momento, esta era.
¿Cómo una acción cotidiana y banal cobra sentido y se convierte en arte? 

Las obras que hacen parte de la curaduría “Capturas, transducciones, composiciones”, están unidas por un hilo invisible, un hilo electrónico. 

Son obras que existen independientemente de la necesidad de su montaje en un espacio físico, tampoco son el registro de una pieza. Tienen como punto de confluencia las diversas reflexiones en torno a la forma en la que construimos y preservamos cuerpos, objetos y acciones en este tiempo. 

El proceso de captura y producción de imágenes, sonidos, objetos, ha cambiado radicalmente en los últimos años.

Hoy estamos rodeados de ojos vigilantes que reciben torrentes de información, de datos, de códigos; de cámaras que transmiten flujos de espacios vacíos y de rincones absurdos, estas imágenes aparentemente sin sentido, se constituyen en un archivo que puede ser organizado y reinterpretado de acuerdo a una mirada. Esto es lo que sucede en la obra de Juan Pablo Gaviria, “Uno coma tres metros”; en el año 2001 en el Lenguaje de los nuevos medios, Lev Manovich habló de una narrativa de base de datos, tal vez a esto se refería en ese entonces aun sin saberlo. Observar cámaras de vigilancia y reorganizar este material encontrado, ejerciendo la acción de un montajista, permite construir una lectura del tiempo, de cambios sutiles que son imperceptibles al ojo común. ¿Cuál es la finalidad de estos dispositivos mas allá de observar y dar una falsa noción de seguridad? Tal vez sin saberlo, ser la memoria de un tiempo y también darle al artista un material para componer observaciones de la nada.

La reflexión en torno al interior-exterior aparece también en la obra de Laura Castellanos; Ciudad radiante se construye a partir de pensar la arquitectura abandonada como contendor, como espacio vacío y como mirilla al exterior. El espectador existe en dos lugares simultáneamente; está fuera, viendo lo que se ve desde dentro; nuevamente la cámara como un ojo, pero esta vez nos muestra la mirada de un lugar que ya no es, la captura de un ejercicio de observación que solo es posible a través de un dispositivo de reproducción de imagen.

Otras formas contemporáneas de captura nos recuerdan a los intereses y mitos originales de la fotografía, pero se constituyen en una práctica en sí, esta recibe el nombre de post-fotografía.

Valentina Ruiz se acerca a este lugar: preservar el cuerpo, ¿o tal vez el alma? de su abuelo agonizante; sin embargo, esto lo hace desde un dispositivo de escaneo, no de un lente, conservar ese cuerpo, ese spectrum, es entonces lo que constituye este delgado puente, la imagen subsiste como lápida en el sentido barthesiano, atrapa los últimos instantes de vida y construye un limbo en el cual cada detalle, cada textura, cada ondulación, dibujan un paisaje mortuorio de ese ser que pronto dejará de existir, de tener imagen.

Be, de David Botero, también reflexiona sobre la construcción de la imagen, esta vez la imagen propia, a partir de la intervención selfies en las cuales hay retoques, filtros y alteraciones, tan comunes en la era del Instagram face; su imagen se convierte así en un lienzo en el cual la mutación es la constante: pestañas, labios, sombras, músculos, afinaciones, hacen parte de un proceso de cirugía digital, una alteración de la imagen que permite que seamos más «agradables», más likeables a los ojos de una sociedad. De esta forma la obra se constituye a su vez en una pregunta en torno a la dismorfía digital de la que padecemos actualmente. Citando a Rimbaud, Je est un autre, (Yo es otro).

El tipo de retrato que está presente en la obra En cenizas de Camila Rodríguez Triana es muy diferente al anterior, acá nos enfrentamos a la imagen de una familia, la observamos y nos observa, algunos nos dan la espalda. Como lo señala Camila, en esta época preferimos la imagen al objeto. Es así como esta familia permanece inmóvil mientras una lluvia torrencial comienza a caer sobre ellos, impávidos, incólumes, preservando la noción de una imagen perfecta, la pose. Así los observamos, un poco con morbo, un poco con curiosidad, esperando tal a vez que algo suceda, aunque tengamos la certeza de que no será así.

Otro dispositivo de construcción/transmisión de imagen en esta era digital es la Webcam, en este caso como mecanismo de seducción, pornográfico. Valentina Cadena, en Mami pon la Webcam, distorsiona y ficciona un espacio de intercambios, reflexiona en torno al show de las webcammers, su puesta en un escenario, casi siempre íntimo, y la comunicación que se genera entre los dos personajes que habitan a cada lado de la pantalla. Una obra que desde el humor y la ironía plantea preguntas sobre la sexualidad, el cuerpo y el consumo.

También hay reflexiones sobre el cuerpo que se convierte en imagen y sonido, casi en vacío. En blanco de Juan David Mora es una pieza que habla de un espacio suspendido entre la transducción, la captura y composición; de acá surge también el título de la curaduría. Imágenes diagnósticas y frecuencias casi inaudibles también nos hablan de otras formas de entender y apropiar un cuerpo abstracto y sus alteraciones. Es también el cuerpo como información, como datos.

#Synth_Sáliba es una obra que a partir de analizar las dinámicas prevalecientes en Internet y redes sociales las cataloga como entes de estandarización del lenguaje; a partir de esta lectura Francisco Cifuentes propone una traducción de estos términos sindicados con hashtags a voces de lenguas indígenas que se encuentran casi a punto de desaparecer. La obra de Cifuentes explora los cuestionamientos que surgen a partir de los procesos de comunicación mediados por las tecnologías mas recuentes y cuestiona los sistemas hegemónicos y su proliferación.

Capturas, transducciones, composiciones constituye a la final un compilado de piezas que nos plantean preguntas muy interesantes sobre formas de percepción mediadas por la tecnología. En este momento de pausa, de cambios radicales, es importante encontrar las obras que hablan del espíritu del momento, estamos inmersos en un tiempo y en un espacio que más que dar respuestas confunde, y estamos tan cerca que la miopía no da lugar para la perspectiva, mientras podemos volver a la galería subsistimos suspendidos, en una transducción.


Artistas participantes

English Link